
Christian Bale es Batman
Soy la oveja negra del rebaño. Soy la única persona conocida a la que el último Batman de Christopher Nolan no le ha gustado NADA. Es más, de no haber ido en compañía me habría salido de la sala. Me quedé por educación.
Y ahora todo el mundo “¿qué?? ¿cómo es posible??” Pues no me gusta. Y como todos me preguntan, lo escribo aquí tranquila, distendida y pausadamente. No me voy a preocupar en destripar lo que haga falta, quedáis avisados si no la habéis visto.

Las ideitas del Joker
La película tiene un título equivocado. Debería llamarse simplemente “El Joker”. El maligno es el auténtico protagonista de la cinta, su cara y su presencia llenan el 85% del metraje, y quizá ando corta. La interpretación de Heath Ledger es brutal, ahí coincido. Repulsiva a más no poder, odiosa. Es lo único destacable a nivel interpretativo en un film en el que el resto de actores apenas tienen minutos para lucirse (ese Morgan Freeman totalmente desaprovechado no tiene perdón) y si hablamos de “la chica” (la única que sale) además de ser sosísima, personaje inútil y sin encanto (era difícil superar a Katie Holmes pero lo consigue) es más fea que un dolor. Pero claro, es la hermanita del querido Jake Gyllenhaal. Y no se hable más.
En cuanto al argumento, podría haberse resumido en: el Joker hace una diablura, el Joker gana, el Joker se inventa una crueldad, el Joker gana (x 20) etc etc. Un bueno se hace malo de repente, otro es un inútil.

Aaron Eckhart es Harvey Dent
El fiscal del distrito Harvey Dent, el único personaje mínimamente inteligente a la par que cuerdo de toda la trama (el Joker es listo y chiflado, Batman es ¿bueno? y tonto, si es que lo tiene todo el chaval…) cae en 2 minutos de la más alta moral y capacidad de sacrificio al lado oscuro cual Anakin Skywalker movido por las insidiosas palabras de un chalado megalómano Joker-Palpatine que le ha destrozado la vida. Se lo traga TODO. Y le da igual cargarse a niños-padawans en un pis pas. Señores, esa escena tan criticada a George Lucas, ¿por qué no se le critica igualmente a Nolan? Peor aún, este último ni siquiera tiene el beneficio de la originalidad, y Lucas tiene la delicadeza de no mostrar esa violencia contra niños en pantalla.

Ira y falta de inteligencia...
En cuanto al Joker, es difícil encontrar un personaje tan plano incluso en otras películas de superhéroes y villanos. No sabemos nada de él, lo poco que habla se lo inventa, es sumamente incoherente y no tiene una personalidad desarrollada. El único motivo de su presencia es crear destrucción porque sí, justificar una serie de atrocidades espantosas que queden espectaculares en pantalla.

Heath Ledger es El Joker
Y habiendo analizado el plano interpretativo y argumental nos queda el trasfondo. Esta parte es la más delicada para mí. Me parece que al director de esta película no deberían dejarle dirigir nada más relacionado con superhéroes. Me explico. ¿Sabe este tío lo que significa ser un superhéroe? ¿Sabe lo que conlleva? ¿Sabe la cantidad de público joven que atrae esta palabra al cine?
Como le ocurría a uno de mis favoritos (un superhéroe de verdad, de obra y corazón), “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Y un director de cine con una millonada de dólares de los productores a sus espaldas, utilizada a su antojo para CREAR, tiene mucho PODER. Tiene el poder de mostrar a las grandes masas a las que sabe que va a llegar una superproducción con este hype y de estas características una u otra visión de la realidad. No hay peligro cuando todo se queda en un mundo de fantasía. Se acepta en el contexto. Pero cuando se pretende mostrar algo fantasioso “versatilizado”, con un enfoque realista, el resultado es peligroso, porque acaba dando la falsa impresión de que ES efectivamente la realidad.

Explota un hospital sin desalojar
La realidad que nos plasma Nolan está llena de crueldad, dolor, desesperanza, traición, deslealtad, principios diluidos, malvados sin motivo que siempre ganan y buenos desganados y sin convencimiento de lo que hacen. Un mundo donde ya ni siquiera los superhéroes luchan seguros de sí mismos ni son tan súper ni tan héroes, sino unos pardillos con máscara, con tan poca decisión que SIEMPRE el malvado se sale con la suya. Todo eso desde una perspectiva de regusto con lo que hace el Joker, de satisfacción del director, de recreación y apología de la violencia. Y para vomitar, el único acto “de esperanza” de toda la historia parece sacado de un capítulo de serie para adolescentes: los presos y los blanquitos de clase media en los barcos, y ninguno le da al pulsador. Es que es más increíble eso que cualquiera de las barbaridades que consigue hacer el Joker él solito y sin medios (las motivaciones sin explicar de los agentes corruptos, ese móvil en la tripa, venga ya por dios) y sin que los cientos que van detrás de él con múltiples dispositivos puedan detener, o siquiera prever. Que ya es decir.
El efecto conseguido es el contrario al que debería ser: en lugar de crear en los espectadores un pensamiento de esperanza en la humanidad (como pretende hacer ver en esos 5 minutos demagógicos) sueltas una media sonrisa y lo descartas, por lo ridículo de la situación. Algo bien presentado sí provoca ese buen sentimiento, esa escena no, en absoluto.
Y me diréis: pero es que no todo en las películas tiene que ser bonito y perfecto. Estoy de acuerdo. He visto muchas películas duras, pero no hacían apología de la violencia, sino que la mostraban con pesar. He visto muchas películas donde los malos hacían mucho daño, pero siempre había un contrapeso, un halo de esperanza. O quizá no, quizá se limitaban a mostrar un mal suceso. Pero en esos casos, no se trataba de una película de superhéroes, los únicos seres que hasta el momento han estado a salvo del fracaso, la única luz de esperanza y fé en los valores férreos que tienen nuestros niños. Esos niños que juegan con muñecos de las películas a representar sus escenas favoritas. Sí, se los venden, aunque no sea una película para niños, y ellos la quieren ver porque sale su héroe, el que llevan en la mano. Niños, o jóvenes que empiezan a enfrentarse a la vida y se les muestra una realidad vacía e irremediable, o adultos hastiados que se reafirman en su apatía en lugar de encontrar un motivo para salir de ella, incluso tras su escaso tiempo libre invertido en una película que debería sacarles de esa dinámica durante 2 horas.
Los héroes caen, pero luchan. Los héroes no se dan por vencidos. Los héroes son héroes porque son especiales, no mediocres con máscara y chismes pegados al cinturón, sino valientes y sacrificados que lo dan todo por el bien. Batman es un héroe caído, o lo que es lo mismo, Nolan ha hecho que deje de ser un héroe para vulgarizarlo como cualquier personaje común, como hay miles en cada película que se estrena, que en el día a día y con desidia se choca de bruces con un mal que asume que no puede combatir, o incluso se impregna de él.
Y sin embargo no es la película en sí lo que más me disgustó. Lo que no acabo de comprender es la reacción de la gente, cómo parecen disfrutan en presencia de tanta crueldad y violencia. Cómo se revientan las taquillas y todo el mundo acude en masa a ver ese espectáculo de destrucción, oscuridad y desesperanza. ¿Por qué hacer cine que saque lo peor de las personas?
El resultado es que me llevé media película con un amargo sabor de boca deseando que ocurriera algo bueno o que los “héroes” no fueran tan gilipollas y salí del cine con una cara de asco y disgusto que me duró 2 días. Será que me preocupo demasiado por la humanidad.
Justo lo que deberían hacer los superhéroes, ficticios enmascarados y poderosos cineastas de masas.