The blue eyed man

The blue eyed man

The blue eyed man

Como no podía ser de otra manera, y aunque tarde, actualizo con un merecido homenaje al gran actor y persona que nos ha dejado tan recientemente. Era crónica de una muerte anunciada, pues todos sabíamos que se había retirado a morir junto a su familia a petición propia. Pero Paul Newman era una de esas personas que nadie piensa que vayan a morir. No PUEDEN morir. Y así es realmente, pues quien nos deja es su cuerpo deteriorado por el paso de los años, pero permanece su alma, su espíritu, su eterna imagen de ojos azules en pantalla, en cada una de nuestras mentes y cada copia de sus películas que hay en el mundo. Paul Newman es un inmortal de la Historia del Cine, sólo su nombre en cartel ya era sinónimo de una buena película. Inolvidables interpretaciones en “El Buscavidas”, “La Gata sobre el Tejado de Zinc”, comedia thriller en “El Premio”, doblete con su gran amigo Robert Redford en “El Golpe” (qué deliciosa película) y “Dos Hombres y un Destino”, e incluso disfrutamos de él en producciones de menor profundidad como “El Coloso en Llamas”. El hombre que recibió su Oscar al Mejor Actor Principal por “El Color del Dinero” años después de recibir el Oscar honorífico por su carrera. Único en su especie, el de la voz rota por el tabaco que le llevó a su fin y que prestó a un viejo coche “Doc Hudson” en la película de Disney “Cars”.

Da la sensación de que cuando muere uno de estos grandes nos hacemos un poco más mayores, pues cuántos de nosotros no habremos crecido viendo sus películas. Las siguientes generaciones verán el cine clásico como estudian la historia, aprendiendo caras y nombres que no conocen. Nosotros hemos tenido la gran suerte de pillar el último coletazo de la edad dorada del cine, de ver en vida a muchisimas de sus grandes estrellas. Estrellas que se apagan una tras otra en los últimos años.

Pero además de un actor memorable era un ser humano excelente. Siempre unido a su esposa hasta el último segundo, en el matrimonio más largo y sólido que se recuerda en Hollywood, Newman fue un filántropo contribuyente a múltiples causas, en esfuerzo y en dinero. Y sin buscar reconocimiento público.

Os dejo con un video que sin ser muy largo rememora algunas de sus mejores escenas, acompañado de la inolvidable canción (quienes me conocen saben que es especial para mí) de Burt Bacharant “Raindrops Keep Falling on my Head”, de la película “Dos Hombres y un Destino”.

Descansa en paz un mito

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Published in: on septiembre 29, 2008 at 1:17 pm  Dejar un comentario  
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